Publicaciones sobre el Bulldog

 

 Interesante artículo escrito por l'Encís Bulldogs y solicitado por la redacción de la revista el Mundo del Perro para su publicación en su número 307 

 

Cómo elegir nuestro Bulldog ideal

 

    El Bulldog Inglés es una raza con  muchas particularidades, determinadas por su morfología y dificultad en el proceso de reproducción,  que nos obligan a prestar especial atención a la hora de elegir un nuevo ejemplar. ¿Lo primero?, tenemos que fijar mentalmente el  prototipo de Bulldog que nos gusta, y porqué una imagen vale mas que mil palabras podemos empezar viendo fotos en revistas especializadas y en internet. También debemos asistir a varias exposiciones y visitar a criadores de reconocida competencia que nos asesoren desinteresadamente. De entre todos los Bulldogs adultos que veamos pronto empatizaremos con los que reúnen  aquellas características que buscamos.

 

  Llegado este punto,  tendremos que valorar el pedegree de la madre y del padre. A través de la genealogía sabremos el número de campeones, "top" reproductores y Bulldogs de reconocida calidad  de los que descienden los cachorros. Cuantos mas figuren en el pedegree mejor,  porqué es de esperar que hereden sus cualidades. También veremos el tipo de cruce practicado por el criador: cerrado (el padre y la madre son parientes cercanos) o abierto (cuando no existe un vínculo familiar entre ambos progenitores). Si el cruce es cerrado la ventaja está en que los cachorros se parecerán mucho entre sí  y a los padres, ya que habremos fijado el genotipo. Los inconvenientes radican en que también se pueden fijar defectos de generaciones anteriores y las camadas son menos numerosas al aumentar la mortalidad neonatal. Sólo podemos confiar en este tipo de cruce si es practicado por un criador experimentado, conocedor de muchas generaciones ascendientes y al menos dos descendientes de sus reproductores. Con un cruce abierto la tendencia dominante es eliminar defectos; siempre que se practique entre ejemplares sanos que desciendan igualmente de Bulldogs sanos. En la actualidad, muchos criadores en el afán de atribuirse una exclusiva, se empeñan en trabajar siempre dentro de la misma línea sanguínea. Lo ideal es ir alternando los dos tipos de cruces. Hay que saber que si retrocedemos entre ocho y diez generaciones en el pedegree de los Bulldogs de las mejores líneas inglesas actuales, en todos encontramos como ascendientes comunes a CH. Aldridge Advent Gold y a Merriveen Son of Satan, los dos nietos del CH. Denbrough Leander. Por ello,  incluso un cruce aparentemente muy abierto no debe ser considerado como tal. También hay que saber que la genética no es una ciencia exacta. Si un determinado apareamiento permitiese clonar a los progenitores el mundo estaría lleno de Bulldogs perfectos en lo que al estándar se refiere y desafortunadamente no es así.

 

    De este modo, conscientes de la complejidad de la selección genética y del proceso de crianza,  solo acudiremos a criadores de confianza  y desconfiaremos de los cachorros que nos ofrezcan a bajo precio. Otro punto a tener en cuenta es que nos den  garantía sanitaria por escrito. Una vez seleccionada la camada que nos interesa llega la hora de escoger el mejor cachorro. Lo normal es que nos entreguen al  nuestro entre  los dos y los  tres meses de vida, edad en la que es muy difícil valorar si de adulto va a ser un Bulldog merecedor de primeros puestos en una exposición o no. Lo que si se pueden apreciar son pequeños defectos y virtudes que se acentuarán tras el crecimiento. Primero tendremos que decidir si queremos un macho o una hembra. Los machos son más grandes y pesados de tamaño. Pero la belleza no es una cuestión de tamaño, sino de proporciones. Las hembras gozan de una belleza más harmoniosa. En lo que a carácter se refiere, las hembras por naturaleza son más cariñosas, equilibradas y apegadas a su núcleo familiar. Los machos son más independientes. El problema que presentará un macho es que cuando una hembra del vecindario esté de celo, él se mostrará mas inquieto, puede que pierda el apetito y padezca estrés.  No nos dejaremos influir por gustos personales tales como el color, la uniformidad de las manchas, la abundancia de arrugas... , hay que valorar el conjunto y en especial la tipicidad. Los cachorros deben ser lo mas cortos posible. El Bulldog que de cachorro es largo de adulto nunca será corto y compacto. Aunque el estándar exige que la frente y el cráneo sean planos y cuadrados, de cachorro esta zona es redonda, solo según vaya creciendo irá adoptando la forma correcta, al igual que el tabique nasal que ira disminuyendo a la vez que la mandíbula se vaya pronunciando hacia arriba. El grado de prognatismo debe ser nulo o mínimo y rechazaremos el Bulldog que a los tres  meses,  con la boca cerrada,  muestre los incisivos inferiores.  Hay que prestar especial atención a las orejas. Si escogemos un Bulldog con malas orejas lo va a transmitir a su descendencia  aunque lo  crucemos con otro de orejas correctas, pues esta es una de las anomalías que mas cuesta erradicar en una línea de sangre. Si un cachorro a las ocho semanas las tiene pequeñitas, altas o medio levantadas y de cartílago grueso, después difícilmente le adoptarán la posición y forma correctas. Lo ideal a esta edad es que sean finas y estén caídas cubriendo todo el orificio auricular. Los ojos deben ser oscuros y cuanto mas redondos mejor. Todos los cachorros son muy arrugaditos; entre los tres y los ocho meses la tendencia de las arrugas es de disminuir en tamaño, pero si están definidas se acentuarán de nuevo. Como en el resto de los aspectos tratados hay que buscar el equilibrio; un Bulldog con muchas arrugas tiene un aspecto poco saludable y triste. Por otra parte, las patitas deben ser rectas y la costilla  ancha. De no ser así  puede deberse a una insuficiente calcificación y es normal tener que suplementar la dieta con calcio. También es aconsejable regenerar el cartílago de las articulaciones con condroprotectores que encontraremos en cualquier centro veterinario. Evitaremos en la medida de lo posible los suelos deslizantes que malforman las manos hacia fuera.

 

    Hasta aquí estos consejos nos ayudarán a escoger un Bulldog bello. Pero igualmente importante es el carácter,  ya que se va a convertir en uno mas de la familia, y de nada vale que sea bonito si su temperamento tímido o excesivamente vivaz lo hacen insociable. Un cachorro debe ser juguetón y activo. Al llamarlo debe acudir hacia nosotros alegre y decidido. A menudo la expresión melancólica de la cara no se corresponde con su estado de ánimo, sino que viene determinada por la disposición de las arrugas. Si el cachorro que nos llama la atención esta adormilado y apático puede que sea porqué está cansado o porqué acaba de comer. Por ello, antes de descartarlo podemos concertar una segunda visita.

 

    En cuanto al aspecto sanitario hay que prestar especial atención a la respiración para observar si respira de forma limpia y normal o por lo contrario si emite un ronquido. De ser así,  volveremos a verlo dentro de unos días para comprobar si ese ronquido se debía a un pequeño resfriado sin importancia. Si persiste significa que ese cachorro es portador de una malformación congénita que limitará gravemente su calidad de vida y en el peor de los casos le provocará la muerte.

 

    Por último, cabe contemplar la posibilidad, cada vez apreciada por mas gente, de adquirir un Bulldog joven. La ventaja es que al haber finalizado el proceso de crecimiento podemos apreciarlo con la  total certeza  de que no va a cambiar. Los buenos criadores siempre se quedan con uno o mas cachorros de cada camada para poder evaluar su evolución. Si bien es cierto que no nos van a vender un campeón, también lo es que se va a tratar de un excelente Bulldog de compañía e incluso de exposición, puesto que en su día fue  seleccionado como el mejor cachorro de entre toda una camada. Solo así, siguiendo estos consejos, con paciencia y dedicación, conseguir un buen bulldog nos va a ser posible, porqué en esto, como en todo,  no podemos esperar que la suerte nos sonría para encontrar a la primera nuestro bulldog ideal.

                                                                        Josep Sala (L'Encís Bulldogs)

 

 

Afijo 7420

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